Así
comenzó todo. Ya habían pasado más de dos años
desde que realizamos la I Vuelta a Sudamérica y siempre rondaba la idea
de realizar otro viaje de largo aliento haciendo lo que más nos gusta,
viajar. La propuesta para hacer diferentes viajes internacionales en todo este
tiempo, fue frustrada por nuestras leyes que cada vez son más complicadas.
Hoy en día sacar nuestros vehículos del país significa un
trámite costoso y dificultoso. Es así que a inicios de este año,
después de muchos viajes de reconocimiento de la zona, se iniciaron los
preparativos para diagramar la logística básica de una gran travesía
que recorrería gran parte de los atractivos naturales y culturales de nuestro
país.
Parecía
claro que la ciudad imperial del Cusco, el Cañón de Suckutambo,
el Valle de los Volcanes, el Cañón de Cotahuasi, la sierra de Ayacucho,
la Reserva Natural de Pampa Galeras y las Líneas de Nazca, planteaban la
posibilidad de un recorrido de esos que tanto gustan, sólo era cuestión
de "complicarla" un poco buscando rutas que fueran más allá
del viaje turístico convencional. Se puede decir que la historia se nos
cruzó en el camino. La ruta, sin querer, seguía el Camino Inka desde
el Cusco hasta la costa. Así nació el nombre RAID DE LOS INKAS.
Luz, cámara,
acción. Teníamos la inquietud de poder filmar toda la travesía
y el sueño de verla en televisión para todo Latinoamérica.
Mail va, mail viene y la respuesta no se hizo esperar. Desde Argentina nos decían
presente, ante la invitación a compartir esta aventura. Nuestro amigo Nestor
Marchani, director y productor del reconocido programa internacional de off road
"RAID 4X4" ya estaba preparando las maletas para acompañarnos
con todo el equipo de producción. Lamentablemente,
con un cuento conocido, Promperú, después de muchos ofrecimientos
y después de que cumpliésemos con toda la documentación requerida
(incluida una carta del Gobierno Regional de Arequipa solicitando su apoyo) se
retiró del proyecto diez días antes del evento, con la excusa del
próximo cambio de gobierno. ¡Nos dejaron en el aire! Y no pudimos
cubrir los gastos de viaje de "RAID 4X4". Inmediatamente, conseguimos
un Free Lance que grabaría las imágenes para el programa. No
comprendemos cómo es que una entidad del gobierno dedicada a apoyar y promover
el turismo no quiera realmente comprometerse con proyectos como éste. Felizmente,
la gente de "RAID 4X4" comprendió y en las próximas semanas
podrán gozar de un recorrido que dejará con la boca abierta a muchos. Cusco,
ciudad imperial y milenaria. Antiguas farolas reflejando su amarillenta luz
sobre la ciudad y la magia que encierran sus pulidas piedras incas hacen del Cusco
un lugar maravilloso para descansar y pasear. Un día previo en la capital
del imperio sirvió a muchos para aclimatarse y realizar algunas caminatas
por sus angostas callejuelas, visitar un sin número de antiguas iglesias
y tomar contacto con su pasado inca en alguno de sus museos.
Así
fueron llegando los participantes a la hermosa ciudad imperial para iniciar desde
allí una verdadera aventura, o como algunos la llamaron ''sus vacaciones
de invierno''. Por la noche nos reunimos en el Café Bohemia, ubicado en
la Plaza de Armas. La intención era conocernos todos, e intercambiar opiniones
y expectativas del viaje, además de entregarles los libros de ruta y dar
algunas indicaciones técnicas y de seguridad para la misma. La
recompensa a nuestro trabajo
En medio de esta entretenida reunión
ingresó al local con una sonrisa de oreja a oreja, Iván Escalante,
guía de turismo local y amigo nuestro que nos acompañaría
durante el recorrido como parte de la organización. Él llegaba con
el Decreto Ejecutivo Nº 023-2006 emitido por el presidente Regional del Cusco,
Carlos Cuaresma, en el que se declaraba el Raid de los Inkas como evento de interés
turístico regional y en el que se expresaba el reconocimiento y felicitación
a nuestra organización. El entusiasmo hizo que la reunión se extendiera
hasta casi la media noche, es que uno no recibe este tipo de distinciones todos
los días. La
partida. Todo el grupo estuvo reunido desde muy temprano en la Plaza de Armas
y como no es de costumbre, a la hora señalada; participantes, auspiciadores
y muchos periodistas con gran espectativa por el evento.
Salimos
del Cusco siguiendo el cauce del río Vilcanota. Los primeros cien kilómetros
de asfalto serían la última vez que podríamos llegar a ver
nuestro velocímetro indicando más allá de los 80 Km/h. Aquí
se inicia la historia, pues el primer destino del recorrido fue visitar el pueblo
de Urcos, donde la tradición cuenta que en el fondo de su laguna los cusqueños
escondieron el oro del imperio para evitar que sea llevado por los españoles. En
el cruce de Acomayo dejamos la carretera principal que lleva a Sicuani e iniciamos
un breve ascenso para tomar la ruta de las cinco lagunas. Encontrar en cada paso
de cerro una laguna seguida de otra, con ese cálido sol de la sierra que
penetra por los vidrios de la camioneta; o en el cuerpo cada vez que uno baja
a tomar una fotografía, es realmente gratificante. En este tramo visitamos
dos pueblos históricos, Pampamarca y Tungasuka, pueblos natales de Micaela
Bastidas y José Gabriel Condorcanqui ( Túpac Amaru II ). Rumbo
a las nacientes del Apurímac. Casi el medio día y llegábamos
a Yauri, provincia de Espinar. Aquí aprovechamos para rellenar combustible
y seguir hacia el siguiente destino, Caylloma, previa visita a la Mina Tintaya
de la que recibimos una cálida recepción y que lamentablemente tuvimos
que dejar rápidamente. Nos hubiera gustado aceptar la invitación
a pasear la zona de extracción y el museo de sitio, pero teníamos
un programa de viaje que cumplir en una etapa larga. Recorrimos
todo el Cañón de Suckutambo hasta las nacientes del río Apurímac,
donde dejamos el departamento del Cusco para ingresar al de Arequipa. En el camino
visitamos el puente colonial Machupuente, ingresamos a las fortalezas de Maucallacta
y María Fortaleza, y llegamos a la formación geológica llamada
Tres Cañones. No había pasado ni un día de viaje y ya teníamos
video suficiente para todo un programa de televisión. Iniciada
la tarde comenzamos el descenso hacia Caylloma, por una carretera que después
de temporada de lluvias, quedó llena de roderas y grietas por todos lados.
No faltó un comentario por el VHF que dijo "estamos viajando a la
sierra o a la selva". Era muy entretenido para los conductores pero las tripulaciones
sufrían movimientos bruscos de lado a lado ocasionados por las inclinaciones
de los vehículos al pasar los obstáculos, lo cual hizo marear a
más de uno, lo malo era que nuestra velocidad máxima era entre 8
a 10 km/h, y eso no estaba en los planes. Se nos habían pasado casi dos
horas de viaje en un recorrido que debió hacerse en 30 minutos. Caylloma
espera con granizo.
Así, fuimos descendiendo hasta lo que algún día será
la represa de Angostura. Pocos metros más adelante salimos a la carretera
que viene del Cañón del Colca, la cual seguimos por unos minutos
hasta llegar al pueblo de Caylloma que esperaba nuestro paso con una ligera granizada. Caída
la tarde nos mantuvimos por encima de los 4500 msnm atravesando campos nevados
donde ya no existía nada más por encima de nosotros. Por la hora
y la altura, percibimos una bella puesta de sol en un paisaje nevado que tomó
un tono rojizo hasta el horizonte y un sol que nos acompañó mientras
se ocultaba minuto a minuto. Estar en ese momento y en esas condiciones fue disfrutar
de un paisaje sumamente hermoso, pues los colores se intensificaron al máximo.
Desde
Caylloma hasta Andagua, nuestro destino, existen decenas de cruces y caminos,
pues al ser una zona minera existe gran cantidad de empresas que hacen y deshacen
estos caminos al gusto de cada uno. Ya de noche nos topamos con una bifurcación
que nos creó cierta duda, pues no existía al momento de hacer el
viaje de reconocimiento y ambas se notaban transitadas, por lo que con la noche
encima tuvimos que recurrir a las cartas geográficas nacionales y a los
equipos de GPS. No podíamos darnos el lujo de equivocar el camino, así
que tomamos el de la derecha, el que reconocimos a los pocos kilómetros
y el que nos llevó por una larga y casi interminable bajada hasta Orcopampa. El
bienvenido corte. Orcopampa lo vimos pasar casi sin detenernos, Andagua estaba
a "sólo" una hora y media así que nos esperaba una larga
noche sobre las camionetas, la primera de toda la travesía. Es entonces
que saliendo del pueblo, nos detuvo con cambio de luces, un camión de la
minera y nos preguntó a donde íbamos "Andagua" respondimos.
Nos dijo que siguiéramos la carretera "todo a la izquierda, hay un
nuevo camino" y ahí surgió la duda, ¿por qué
nos daría ese dato? Ahora estábamos en el dilema de seguirlo o no
y con todas esas horas de viaje que traíamos encima, no podíamos
tomarlo a la ligera, pues una equivocación y tendríamos que volver
todo lo avanzado.
Al
llegar a la primera bifurcación intenté seguir a la derecha, siempre
es mejor la ruta conocida, pero todas la huellas iban a la izquierda y había
una bien marcada cuneta cortando la derecha, lo que significaba que nadie pasaba
por el camino verdadero o conocido, entonces decidimos tomar la izquierda. En
la segunda y tercera bifurcación sucedió lo mismo, lo cual comprobaba
el consejo del amigo. Bajamos muy rápido por medio de una carretera llena
de curvas por casi 25 minutos, hasta que llegamos a un letrero que decía
"Andagua Bienvenidos". ¡Espléndido, qué corte! Nos
ahorramos una hora de viaje y ya nos esperaban en el hostal Portocarrero con una
rica sopa caliente. El tramo más largo del Raid era el primero y ya había
pasado, el próximo día estaba destinado a pasear y conocer el valle
de los volcanes. Recorriendo
el Valle de los Volcanes - Techos de paja, cuartos antiguos de adobe con divisiones
internas, cujas que crujen toda la noche, siempre será mejor opción
que dormir en una carpa, más aún porque el viento en Andagua corre
helado. A la mañana siguiente fui despertado por un grito de artritis de
mi vecino de cuarto, Milán Pavlich, que viajaba con toda su familia (esposa
y tres hijas, la menor de dos años) "ayyy! - uyyyy! - yaaaa"
. Pensé en ese momento "ya se dio cuenta que no hay agua caliente",
lo peor es que tampoco cae agua fría, el agua en Andagua está congelada
y sólo meter los dedos para recoger agua y lavarse la cara es espeluznante.
El hostal Portocarrero es una vieja casona ubicada en la plaza principal de Andagua
que comúnmente no está habilitada para hotel. Sus propietarios Óscar
e Ivonne, transportan todo lo necesario desde Arequipa, incluidos los colchones,
para recibirnos y atendernos de la mejor manera y el servicio que ofrecen es excelente.
Este
día estaba destinado a realizar un recorrido turístico por todo
el valle. Iniciamos el recorrido ascendiendo a los volcanes gemelos, el mejor
atractivo del lugar. Ambos tienen una altura de 350 metros, los que nos significaron
casi una hora de caminata para llegar a la cumbre. En la subida hay que tener
cuidado de no toparse con pequeños cactus que se pegan en las piernas y
pantalones. Seguimos
la ruta y continuamos luego por una trocha en buen estado bordeando o, podría
decirse, esquivando volcanes y es que éstos están esparcidos por
todo lado, en medio de un paisaje de color gris y piedras volcánicas, pareciendo
el lugar el depósito de una gran explosión. Así llegamos
al volcán Canaymauras e ingresamos a través de una ligera caminata
hasta su cráter donde existe un rodeo de toros. Siguiendo
la ruta y casi al medio día llegamos al pueblo de Chachas, comúnmente
llamado La Perla de Castilla. Desde allí, la vista es impresionante: su
laguna de color verdoso rodeada de imponentes montañas e innumerables andenes,
cuenta muchas historias. Speak
english. De regreso por el mismo camino nos detuvimos para conocer las ruinas
de Antaimarca y por la tarde sólo un pequeño grupo realizamos una
caminata hacia la Catarata de Sanquilay y fue aquí que para evitar llevar
las 4x4, contratamos una combi de un lugareño - Manuel - estacionada siempre
en la plaza principal. La idea era que nos lleve a conocer la catarata y nos deje
allí para volver a pie. El precio pactado fue cinco soles por persona,
éramos cuatro. Pero lo increíble fue la audacia de este tipo para
aprovecharse de aquéllos que visitan su tierra, lo contratamos también
de vuelta, se supone por el mismo valor que el de ida y cuando llegamos subió
la tarifa a ochenta soles, en vez de cuarenta que era lo pactado. Y es que nosotros
pudimos discutir el precio pactado porque estamos en condiciones de hacerlo y
somos tan locales como él y no extranjeros como él pensaba. Pero,
a un turista foráneo no le quedará otra cosa que ceder y pagar lo
que le piden por simple temor, ya que allí no existe nadie que los defienda
ni dónde acudir para presentar una queja. Finalmente
fue un gran día destinado a conocer y pasear la zona, nos fuimos a dormir
temprano, después de una rica cena preparada por nuestros anfitriones.
El
Coropuna espera nuestro paso. Día tres y hora de dejar este increíble
lugar. Salimos temprano, sin apuros, era un día para recorrer con tranquilidad
y habíamos contemplado en el programa paradas para tomar fotos a cada instante
ya que el paisaje es maravilloso. Nos tocó un día que se puede decir
"era de fotografía". Subimos por la quebrada de Jalhua hasta
llegar a la zona de la Apacheta donde el nevado Coropuna, el volcán más
alto del Perú con 6 425 msnm esperaba nuestro paso sin una sola nube en
su cumbre, como que se había vestido para ser capturado por el Raid. Lucía
sus dos conos nevados, lo lamentable es que el calentamiento global ha reducido
notablemente la nieve perpetua y en cada viaje a la zona registramos con notoriedad
el efecto.
Recorrimos
por las faldas del volcán en medio de una extensa planicie que lleva hasta
Puente Arma y por un camino de suelo arenoso con riachuelos de agua formados por
los deshielos. De pronto aparecen dos volcanes más de impresionante belleza,
el Fiura a la derecha y el Solimana a la izquierda, vestidos de la misma manera
que el Coropuna. Cotahuasi,
un paisaje de ensueño. Así, continuó el Raid rodeado
de hermosos paisajes hasta llegar a una bajada serpenteante, curva a la derecha
y se abre un paisaje majestuoso, en vista panorámica el Cañón
de Cotahuasi en todo su esplendor, visto desde un mirador ubicado a mil metros
por encima. Sencillamente, es para contemplarlo por largas horas. Tomamos decenas
de fotografías e iniciamos la bajada, una larga bajada de aproximadamente
una hora.
Los
colores de las plantas van cambiando, los pobladores trabajan en los andenes,
los animales pastean, todo este panorama lo íbamos apreciando cada vez
más de cerca conforme bajábamos al pueblo, hasta que por fin llegamos
a Cotahuasi, el cañón más profundo del mundo.
Nuestro
amigo James Posso, guía local y consejero de la provincia, ahora candidato
al cargo máximo, nos esperaba acompañado de las demás autoridades,
dándonos la bienvenida en la plaza principal, la cual es importante mencionar
que es la plaza de armas más pequeña del país. Sipia,
una catarata de encanto. Por la tarde nos dirigimos a Sipia, uno de los lugares
más característicos de Cotahuasi, una catarata de 150 metros. ¿Cómo
llegar? Tuvimos que realizar una caminata de una hora de ida y otra de vuelta,
dos kilómetros por un sendero fácil y sin complicaciones, pero lamentablemente
a las autoridades de Charcana se les ha ocurrido iniciar la construcción
de un puente de cemento y abrir una vía carrosable hasta el lugar, lo cual
no tiene ningún sentido ni lógica, pues el atractivo de Sipia es
caminar ese par de kilómetros para llegar y apreciar la impresionante caída
de agua. Además, están retirando el hermoso puente colgante, el
mismo que representa a Cotahuasi en muchas fotografías publicadas en libros
de turismo. Realmente imperdonable.
De
regreso de Sipia volvimos a Cotahuasi - son diez kilómetros la distancia
que los separa - para darnos un buen baño caliente y dormir. ¡Oh
sorpresa! No había agua caliente y la encargada del hotel nos dijo "hace
un ratito nomás estaba calientita" Cuento chino, eran tres días
sin bañarse, así que "a dormir nomás" El
Cañón más profundo del mundo. Este día, el cuarto
de travesía, tuvimos nuevamente un programa turístico relajado y
sin presiones de tiempo. La idea: pasear por todo el cañón hasta
el último pueblo, o mejor dicho el primero ya que subiremos hasta las nacientes
del Cotahuasi, una ruta ideal para apreciar realmente lo que es un verdadero cañón
y es que en la parte alta existen formaciones rocosas de tajo cortado con alturas
de más de mil metros.
Recargamos
combustible y partimos rumbo a los primeros pueblos, Tomepampa y Alca. Se podría
decir que entre Cotahuasi y Alca está el valle de Cotahuasi por la gran
cantidad de andenería y terrazas cultivadas, además de ser más
ancho en su profundidad. Alca es un pequeño pueblo ubicado en lo más
profundo del cañón, de ahí se estrecha considerablemente
hasta la zona alta. Se inicia entonces la subida a Puyca, otro pueblo de gran
belleza donde hay mucho por conocer. Sobre una gran terraza se pueden visitar
las ruinas Incas de Maucallacta, además de realizar paseos a caballo o
caminatas hacia las Puyas Raymondi.
Después
de una breve parada en Puyca, seguimos el camino cañón arriba atravesando
los pueblos Suni, Maghuanca, Huactapa, Churca, Chincayllapa y Cuspa. En todos
éstos recibimos una emotiva recepción de los pobladores pues acababan
de inaugurar hace un mes la carretera de acceso y por primera vez veían
pasar a un grupo de turistas. Pero debemos resaltar que en realidad no es una
carretera sino un estrecho camino que en muchas partes se vuelve un simple paso
con grandes precipicios a los costados, el mismo que entre la arena y la vegetación
se confunde y se pierde la huella. Pero valió la pena llegar hasta allí,
ver nacer el cañón y haberlo seguido por casi cien kilómetros
desde Sipia pues nos abrió otra perspectiva del lugar y ahora más
que antes considero que Cotahuasi se lleva el primer lugar como destino paisajista
del Perú. La
primera llanta. Iniciamos entonces el retorno por el mismo camino. Teníamos
dos horas en contra ya que se reventó una llanta de una de las camionetas
y debimos cambiarla, pero no fue sólo cambiar la llanta, eso es fácil
y rápido y lo hace cualquiera, el problema era sacarla. Los pines de los
pernos de seguridad estaban desgastados y la llave giraba en el sitio. Ya desesperados
para arrancar esa llanta del eje de la camioneta de alguna manera, después
de que intentamos todas las formas lógicas y no lógicas, un poblador,
el que tuvimos que buscar en el pueblo más cercano, nos presto su cincel
de 30 cm y una buena comba que había que cargarla entre dos, y en solo
dos golpes el perno de seguridad se rompió por la mitad. En ese momento
implantamos una nueva norma para las travesías: prohibido viajar con pernos
de seguridad en las llantas. Un
reconfortante baño termal. Ya de regreso, de noche, entramos a darnos
un buen baño de agua caliente ¡Ahora sí! y es que esta vez
no podían fallar las probabilidades de encontrarla caliente. Estábamos
en los baños termales de Luicho, un complejo turístico muy bien
preparado que denota mucha limpieza y cuidado en su mantenimiento. Un par de horas
de relax y a las camionetas, directo al hotel para descansar y como suponíamos,
de nuevo se había acabado "hace un ratito nomás" el agua
caliente. La
despedida de Cotahuasi. Nuevamente sin presiones ni horarios nos levantamos
tarde. La mañana estaba destinada a pasear por el pueblo, hacer algunas
compras de víveres o souvenirs, las últimas fotos y James Posso
nos esperaba nuevamente en la plaza principal junto a las autoridades y periodistas
del lugar. Nos dieron unas palabras de despedida y agradecimiento a su propio
estilo y las camionetas ya estaban en fila y con sus tripulaciones para salir
al siguiente destino. Pero faltaba algo importante, recibir el famoso grito de
despedida que realizan en la zona cuando alguien amigo los deja y el encargado
de hacerlo fue James. Un "¡¡yahooo!!" a todo pulmón
que estremeció todas las calles aledañas, el que se ganó
grandes aplausos de los pobladores. Así fueron saliendo de una en una las
camionetas por el famoso arco de Cotahuasi rumbo a Pampamarca. La
Bella Pampamarca. Pueblo de singular belleza enclavado en una de las paredes
del cañón como si fuera un balcón natural. Ahí se
tejen las famosas alfombras de alpaca, una de ellas viste uno de los salones principales
de palacio de gobierno.
A
Pampamarca llegamos casi a las 2:00. Armamos el campamento rápidamente
en la cancha de fútbol y en lo que quedaba de la tarde realizamos un par
de caminatas turísticas, la primera hacia la catarata de Oskune, el principal
atractivo del lugar, una caída de agua de más de 100 metros; y la
segunda al bosque de piedras de Huito y Bosque de la Luna. En ambos valió
la pena el esfuerzo físico y gracias a Red Bull los cuerpos de los participantes
aguantaron el maltrato de las caminatas. Por la noche momentos de confraternidad
en el campamento, una rica cena caliente gracias a Otto Kunz y a las carpas a
dormir ya que la partida estaba programada para las 8:00 de la mañana. Por
fin llego el Día D. Cotahuasi tiene un solo y durísimo acceso,
pero con un buen GPS, es posible "salir" por la puerta trasera. Esta
vez, sexto día de travesía, dejaríamos las vías carrosables,
por un día de navegación a través de un desierto lleno de
formaciones de arena y rocas. El intenso sol del amanecer nos hizo salir de
las carpas desde muy temprano y motivados por el entusiasmo, levantamos rápidamente
el campamento. Además, el cruce de la cordillera no era sencillo. Un rápido
desayuno y a las camionetas. Unas cuantas bocinas de apuro para algunos y ya estábamos
en ruta a las 8:30.
Iniciamos
lo que quedaba de subida hasta la cumbre y llegamos al final del camino. De ahí
en adelante seguimos muy cautelosamente nuestro libro de ruta. Teníamos
un levantamiento del camino cada 50 metros, además de indicaciones como
"lomo1", "lomo2", "fondo de quebrada", "paso
de río", entre otros, por lo que no podía fallar nada. Habíamos
realizado una hoja de ruta muy detallada meses antes. Un
verdadero off road en las alturas. Atravesamos un desierto de arena volcánica,
todo en 4x4 hi y haciendo un puro y fino off road en las alturas, teniendo siempre
en cuenta que los motores están al 50% de su capacidad. Pasamos parte de
una mañana divertida conduciendo las 4x4 y siguiendo el viejo camino Inca
muy de cerca. Un par de vadeos no muy profundos de agua cristalina y de repente
por el VHF "llanta, llanta". Paramos y era la querida Hyundai de Milan
con otra de sus firestone en pedacitos y por ahí no faltó el comentario
"cómprate unas Wrangler de Goodyear". Procedimos a ayudarlo,
sacar la gata y cambiarla rápidamente en lo que podíamos, pues estábamos
a 4 500 msnm. Felizmente en Cotahuasi le aconsejamos sacar todos los seguros de
las llantas, de los contrario, hubiésemos tenido que buscar nuevamente
un cincel y un combo. Red Bull para todos los operarios que ayudaron y seguimos
ruta.
No
pasaron ni diez minutos que una manada de llamas apareció de pronto. Paramos
ante el asombro de encontrar a un grupo de pastores y sus animales caminando hacia
la nada y viniendo de la nada. Preguntamos de dónde vienen "de Jalacjapcha"
dijo el hombre; y a dónde van "a Pomacocha a conseguir alimento pa'
los animales" Venían viajando dos días y les faltaba un par
más para llegar a donde nosotros estaríamos en unas cuantas horas.
Realmente uno se queda pensando en cómo vive esta gente y es que realmente
no viven, sobreviven. El dinero no lo necesitan, ellos utilizan el trueque y dan
su vida íntegra a sus animales, que es lo más preciado que tienen.
Así es nuestro Perú Profundo. Les dejamos algo de víveres
y continuamos la ruta sin dejar de ver por el espejo cómo se alejaban y
pensando lo mucho que les faltaba recorrer. Una
mula o una 4x4, por allí van. Finalmente terminamos este inmenso desierto.
Ya estábamos en la frontera del departamento de Arequipa con Ayacucho,
son como 30 kilómetros de ancho y sólo existe un estrecho paso para
bajar a los pueblos del valle y claro, nosotros teníamos la coordenadas
del lugar así que no había problema. Llegamos rápidamente
al sitio. Desde allí se miraba todo y todo es todo, porque estábamos
ya a 4900 msnm y una sola vista panorámica abarcaba parte del Cañón
de Cotahuasi, el Valle de Pausa, la laguna de Parinacochas y la bruma del Océano
Pacífico. Espectacular y más espectacular fue la bajada, una bajada
que más parecía de mulas, de alto grado de inclinación y
que produce una sensación de vértigo ver como las camionetas se
deslizan por el cerro. Con toda su fuerza, en 4 low, se apoyaban en cada curva
de arena y retrocedían en algunas zonas para poder girar y dar vuelta y
es que ésta no es una carretera ni un camino, es sólo un acceso
que hizo el ejército peruano hace muchos años para bajar los camiones
portatropa y combatir el terrorismo de Ayacucho. A ellos nuestro agradecimiento
ya que sin este acceso jamás hubiéramos enlazado Cotahuasi con Nazca;
y de la misma manera al Ing. Vera que en la hoja de ruta nos reveló la
existencia de este paso y nos llevó a conocer el lugar.
Una
vez abajo, ya en la punta de carretera, recibí comentarios como "si
no hubiera bajado tu camioneta primero, jamás hubiera pensado que por allí
bajaría una". Otro que decía "háblale algo a mi
esposo por favor que está histérico de los nervios por la bajada".
La bajada en realidad no traía mucha dificultad pero para el que nunca
se había aventurado en su vida a hacer un verdadero off road, de todas
maneras se le iban a poner los pelos de punta, pero siempre hay una primera vez
y fue un momento más para intercambiar opiniones de las 4x4. Ya con los
nervios controlados seguimos la carretera que nos llevaría por una larga
bajada hasta Pauza. Pasamos por los pueblos Colta, Vilcar, Marcabamba, Colcabamba,
Lampa, Sacraca y Mirmaca, cada uno con su propio encanto y particularidad. Uno
de ellos tiene una avioneta del ejército en medio de la plaza como monumento;
otro, un hermoso choclo de cemento, así es la diversidad de costumbres
y tradiciones que mantiene cada pueblo. Pauza
con Z, capital cervantina de América. Ya en nuestro destino y algo
exhaustos por el largo viaje, cambiamos el programa, en vez de pasar la noche
en campamento, decidimos buscar la calidez de un hotel. La llegada a un pueblo
como Pauza, entrada la noche fue de antología. Los pobladores tratando
de ponerse de acuerdo sobre la ubicación del que en definitiva, era el
mejor hotel del pueblo. Tuvimos que decidir rápidamente y entré
a verificar uno de ellos preguntando al encargado "¿Tienes agua caliente?"
contestó que sí. "Muéstrame que sale caliente y nos
quedamos". Nos ubicamos rápidamente y nos fuimos a cenar a uno de
los restaurantes del pueblo. Claro, todo era servicio dos estrellas, pero cuando
volvimos al hotel
¡ya no había el agua caliente! Así
es, se acabó, sólo los dos primeros bañistas la pudieron
gozar. Una pequeña terma abastecía todo el hotel, así que
ni modo.
Pauza
es un antiguo pueblo de la colonia española, considerada la capital cervantina
de América, debido a que allí se realizó la segunda escenificación
del Quijote de la Mancha sólo dos años después de su publicación,
en 1605. Esto ocurrió gracias al homenaje que el corregidor de estas tierras,
Don Pedro de Salamanca, quizo dar al nombramiento del Virrey Juan Mendoza y Luna,
el Marqués de Montesclaros. Luego
de una noche fugaz en Pauza, la capital de Paucar del Sara Sara, iniciábamos
nuestro séptimo día de travesía. Salimos hacia Cora Cora
atravesando uno de los paisajes más hermosos de este viaje. El camino dura
aproximadamente unas cuatro horas, pero uno no deja de sorprenderse en cada curva. Parinacochas,
un espejo de agua. Llegamos a Quiilcata, un pequeño pueblo rodeado
de andenería Wari y unas curvas más adelante se descubre ante nosotros
una enorme laguna que formaba un hermoso espejo de agua, Parinacochas, una de
las más grandes del país, actualmente con un muy buen nivel de agua
gracias a las lluvias del año pasado. Vizcachas que cruzan el camino, una
buena cantidad de vicuñas rondando la laguna y numerosos flamencos, son
parte de este hábitat natural. En
la lejanía dejábamos el volcán Sara Sara, guardián
tutelar de la zona y en el camino visitamos los pueblos Incuyo, Colloni, Yuracchuasi,
Carhualla y Chumpi. Sus plazas como casi todas las que conocimos en este viaje,
son austeras, donde el silencio a veces se ve interrumpido por el megáfono
de la municipalidad. El grado de pobreza era notable y aun mayor el estado de
abandono en el que se encuentran los niños. La
gente esperaba nuestro paso. Llegamos así a Cora Cora, la capital de
la provincia de Parinacochas, Ayacucho, la que nos recibe al medio día
con un leve viento cálido en medio de festividades. Los pobladores y autoridades
esperaban nuestro paso, grata sorpresa para nosotros, pues se mantenían
informados por el Diario Correo que publicó informes continuos de nuestras
actividades. Esto fue posible gracias al apoyo de Geo Supply que nos facilitó
un equipo satelital de última generación para tener comunicación
permanente. En
adelante, el camino sigue deslumbrándonos con más lagunas y más
fauna hasta llegar a Puquio. En la ruta visitamos pueblos como Alcara y Chaviña
y terminando los últimos kilómetros de trocha, otra comunicación
de VHF "llanta, llanta". Paramos para evaluar la situación. Había
volado nuevamente otra de las firestone. El repuesto estaba deteriorado y ya con
cámara no ofrecía mucha seguridad, así que Fernando Zambrano
que viajaba en su Toyota Hilux facilitó su rueda de repuesto, pues pronto
estaríamos en el asfalto y las velocidades se incrementarían. Por
fin llego el asfalto. Llegamos a Puquio ya de tarde, recargamos combustible
e inflamos las llantas rápidamente para partir hacia la costa del Pacífico
sin muchas ganas de pisar alguna piedra más. Pero nos faltaba una camioneta,
la Nissan de David y Myrta Stewart. No nos podíamos ir sin ellos, así
que a buscarlos, pero no aparecían y nadie los había visto, por
lo menos en Puquio no estaban, así que las posibilidades decían
que estaban en ruta adelante. Efectivamente, en ruta recibimos su mensaje que
explicaba que, por una distracción, se habían adelantado cuando
echábamos combustible. Así, más tranquilos, seguimos hacia
Nazca.
Llegamos
a la Reserva Nacional de Pampa Galeras, meseta densamente poblada por hermosas
vicuñas, que hubiéramos podido fotografiar y escribir unas cuantas
líneas sobre ello si la noche no nos hubiera ganado. Así que sólo
la vimos pasar y seguimos el recorrido por una hora más hacia Nazca por
una serpenteante y pronunciada bajada que el GPS por momentos marcaba nuestro
descenso en un metro por segundo. Nazca
y el agua caliente. Felizmente en Nazca nos esperaba al cheff del Hotel Majoro
con una carta de suculentos platos, los cuales fueron más que devorados.
Es que no comíamos un lomo, un spaghetti o algo así desde que partimos
del Cusco. Pero luego llegaría lo mejor y esperado por todos, pasar a las
cómodas habitaciones a descansar en una cama confortable, previa ducha
de agua caliente, así es, al fin ¡Agua caliente para todos! La
mañana siguiente la destinamos a pasear por la ciudad o quedarnos disfrutando
de las instalaciones del hotel junto a la piscina. Algunos realizaron un sobrevuelo
sobre las enigmáticas Líneas de Nazca, otros visitaron el Museo
Antonini y los acueductos de Cantayoc. Alguno salió a comprar llantas
en fin, cada quien pasó parte de la mañana a su manera.
La
despedida de Nazca fue casi tan rápida como nuestro paso. Después
de recargar combustible en el grifo Toda una Vida, el grupo ya estaba por la panamericana
rumbo al último destino y quizás el más importante del Raid,
la quebrada de la Waca o más conocido como Puerto Inka. Misión
cumplida. Habíamos cumplido con todos los objetivos trazados, ochos
días de aventura en contacto con la cultura y la historia, donde el tiempo
avanzó sin prisa mientras cruzábamos montañas, lagunas, valles
y desiertos, practicando siempre un pleno respeto al ecosistema y dejando ingresos
económicos a estas poblaciones que nos recibieron siempre con su mejor
disposición. "Esta vez no hemos venido a visitar la sierra, hemos
vivido en ella", fueron las palabras de mi esposa saliendo de Nazca. Y es
que habíamos convivido con los pueblos, con las incomodidades de una ruta
de aventura que no cuenta con infraestructura para el visitante, desafiamos las
alturas y los climas implacables de la cordillera, y todos los que participaron
demostraron un enorme espíritu de aventura.
Y
así seguimos rodando por la panamericana por el suave asfalto. Un pequeño
letrero nos avisaba la entrada a Sacaco, el cementerio de fósiles de ballenas
prehistóricas más grande del mundo. Muy interesante lo que uno encuentra
en el pequeño museo de sitio, pero la zona requiere de mejor cuidado y
protección, además de un control de ingreso bien dirigido para aprovecharlo
con responsabilidad. Puerto
Inka a la vista. Ya de tarde, después de pasar Yauca y Atiquipa, llegamos
finalmente a Puerto Inka, donde nos esperaba nuestro querido amigo Eddy Abarca,
propietario del hotel y complejo turístico Puerto Inka, con un exquisito
cocktail de bienvenida. Habíamos llegado y es que precisamente el Raid
de los Inkas, retomando el objetivo de los caminos prehíspanicos, tuvo
como meta cubrir largas distancias a través de interconexiones viales,
pasando por los centros urbanos más atractivos y uniendo éstos desde
la ciudad imperial del Cusco, hasta la costa de Arequipa. Y lo habíamos
cumplido. Caída
la tarde, después de un rico almuerzo frente al mar, guiados por personal
del hotel, visitamos las islas loberas y el complejo arqueológico Qapac
Ñam donde se encuentra el cóndor de piedra, la silla del Inka, las
plataformas de sacrificio, las colcas, entre otros. Por la noche clausuramos el
Raid con una deliciosa cena en base a pescados y noche de discoteca.
Todo
tiene un final, todo termina. Listos para partir, llegó la despedida,
casi 400 kms nos separaban de Arequipa, a otros 600 km hasta Lima, la distancia
ya poco preocupaba. Un último tramo por la línea costera peruana
serviría para despedirnos adecuadamente del Océano Pacífico. Recorrimos
1500 kilómetros por carreteras inhóspitas. Subir, bajar, detenerse
en una curva del camino para admirar un paisaje o sacar una fotografía.
Llegar a los pueblos, cruzar por puentes colgantes que se mecen. Tanto es lo vivido
en un viaje de esta naturaleza, ver, probar y sentir la diferente forma en que
los pueblos andinos interaccionan entre sí y con la naturaleza misma. No
es sólo una música diferente, son los colores y sabores que llenan
retinas y estómagos y que hacen surgir una de las consecuencias inmediatas
y naturales de todo viaje, tal vez lo más destacado, el hecho de poder
comparar y apreciar lo que tenemos. Un
recorrido de 8 días, dejando un vívido recuerdo marcado a fuego
en aquellas familias que se animaron a participar de este increíble viaje.
Agradecerles porque confiaron sus vacaciones en esta travesía y su predisposición
permanente. A ellos GRACIAS. A
nuestros auspiciadores que sin su apoyo no hubiéramos llegado ni al primer
peaje. Cuzzi Impresores, Laboratorios Portugal, Minas Arirahua, Alpaca 111, al
Hotel Puerto Inka, al Hotel Majoro y al grifo Toda una Vida de Chala y Nazca.
A nuestros colaboradores de siempre Goodyear, Cusqueña, Castrol, Otto Kunz,
Aldamotors, Nesursa, Bustour, Red Bull y Geo Supply, también gracias por
el apoyo recibido y por confiar siempre en nuestro trabajo. A
todos los medios de prensa y en especial a Raid 4x4, El mundo del Automovil, Revista
Pachamama, Diario Correo y Autoxtremo, les agradecemos por la gran difusión
realizada del evento, que gracias a ellos, ustedes pueden vivir desde sus hogares
lo que fue este 1er gran Raid de los Inkas y finalmente a ustedes por dedicar
un tiempo a leer este articulo, los invitamos a participar del próximo
Raid 2007. Hasta
la próxima. TRACCION
4X4 PERU |